El último Bugatti Mistral con W16 podría alcanzar 9,5 millones de dólares
Uno de los 99 Mistral, el último Bugatti de calle con el W16 de cuatro turbocompresores, llega a la subasta de RM Sotheby's en Monterey el 14 de agosto de 2026 con 321 millas, una estimación de 7,5 a 9,5 millones de dólares y una punta certificada de 282 mph.
Bugatti construyó 99 Mistral, facturados a unos 5 millones de euros la unidad, y todos estaban reservados antes de que el coche se mostrara al público. Es el último Bugatti de calle con el W16 de 8,0 litros y cuatro turbocompresores, el motor que apareció con el Veyron en 2005 y que hoy está retirado. Uno de esos 99 coches, chasis VF9SM3V3XSM795096, es el lote 226 de la subasta de RM Sotheby's en Monterey, el viernes 14 de agosto de 2026, con una estimación de 7.500.000 a 9.500.000 dólares y un cuentakilómetros que marca 321 millas.
RM Sotheby's estima el coche entre 7.500.000 y 9.500.000 dólares, con equivalencias orientativas de 6.500.000 a 8.500.000 €, de 5.500.000 a 7.000.000 £ y de 6.000.000 a 7.500.000 francos suizos. Procede de The Driver's Philosophy Collection y se encuentra en Monterey, California. La subasta se celebra el viernes de la Monterey Car Week.
El coche está pintado en Italian Red sobre Nocturne, con un interior de cuero Italian Red y Beluga Black. RM Sotheby's señala, por encima del precio de catálogo, unos 325.000 dólares en opciones de fábrica y acabados a medida, un solo propietario desde el origen y 321 millas en el momento de incluirlo en el catálogo. Lo acompañan una copia de la etiqueta de precio original, la funda de fábrica, un cargador de mantenimiento, el juego de herramientas y los manuales de uso.
Frente a un precio de catálogo de unos 5 millones de euros, la estimación baja queda cerca del nivel original una vez tenidas en cuenta la divisa y las opciones, mientras que la estimación alta exige una prima. La posición es más sobria que la que llevan a la sala algunos hiperdeportivos de serie limitada, y tiene en cuenta que los 99 coches existen todos y pueden, en principio, llegar al mercado.
282 mph, y lo que abarca exactamente el récord
La afirmación que se destaca para el Mistral es que sería el descapotable de serie más rápido jamás construido. La cifra que la sostiene es 453,91 km/h, es decir, 282 mph. RM Sotheby's da una velocidad máxima registrada de 282,05 mph y sitúa el intento en 2023; Wikipedia fecha el récord en noviembre de 2024. Ambas fuentes coinciden en la cifra y en la afirmación, y difieren en el año. Las referencias admitidas aquí no permiten zanjarlo, por eso damos las dos fechas.
La distinción que más importa a un comprador separa el coche del récord de este. Bugatti anuncia para el Mistral una velocidad máxima de serie de 420 km/h, valor al que está limitado un coche de cliente. Los intentos de este tipo se corren en una pista de pruebas de alta velocidad específica, con neumáticos especiales y un coche preparado para la ocasión. Un coche de calle con 321 millas, confiado a una subasta de Monterey, no es un coche de 453 km/h en el sentido de que pudiera hacerlo mañana.
No es un reproche a la afirmación. Es la relación habitual entre un récord de fabricante y un coche de serie, y merece decirse con claridad, porque esa cifra sostiene aquí buena parte de la comunicación comercial.
El último W16, en detalle
El motor es el W16 de 7.993 cm³ con cuatro turbocompresores, anunciado con 1.600 CV, es decir, 1.177 kW. El par alcanza 1.600 Nm, mantenidos de 2.000 a 6.000 rpm según los valores publicados por Bugatti. RM Sotheby's describe para esta configuración una meseta que va de 2.250 a 7.000 rpm. La potencia llega a las cuatro ruedas a través de un cambio de doble embrague de siete velocidades.
Bugatti anuncia 2,4 segundos de 0 a 100 km/h. El peso en vacío es de 1.977 kg y el coche mide 4.544 mm de largo, 2.162 mm de ancho y 1.212 mm de alto, con una batalla de 2.711 mm. La anchura merece atención: con 2.162 mm, el Mistral tiene una carrocería claramente más ancha que la del coupé Chiron del que deriva de lejos.
La arquitectura W16, dieciséis cilindros repartidos en dos bancadas de ocho dispuestas en W y coronados por cuatro turbocompresores, no volverá. Para el Tourbillon, Bugatti ha pasado a un V16 atmosférico con asistencia eléctrica. Cada uno de los 99 Mistral se convierte así en una última palabra más que en una variante, y ese es el argumento al que se invita al mercado a poner cifra.
Un roadster sin techo alguno
El Mistral no es un descapotable en el sentido corriente. No hay mecanismo de plegado ni capota motorizada. Bugatti entrega una protección de fibra de carbono pensada para paradas de emergencia, y nada más. El coche se diseñó desde el principio como descapotable, y sus proporciones no se leen, por tanto, como las de un coupé al que se le hubiera quitado el techo.
El elemento de diseño más funcional está justo detrás de los ocupantes: unas tomas de aire escultóricas situadas a la altura del techo, que alimentan el W16. En el Chiron, ese aire se aspira por los costados. Aquí pasa por encima de los hombros del conductor, lo que modifica a la vez el sonido y la forma del coche.
Detrás, los pilotos en forma de X cumplen una función de refrigeración y de aerodinámica además de identificar el modelo. Delante, cuatro finos elementos LED verticales sustituyen a un grupo óptico clásico. La parrilla de herradura se mantiene, como desde la década de 1920, y el nombre procede del mistral, el viento que baja por el valle del Ródano hacia la costa mediterránea de Francia.
El habitáculo, y el elefante en la palanca de cambios
El interior es donde Bugatti gasta la parte del presupuesto que no aparece en ningún dato de prestaciones. Este coche combina el Italian Red con el cuero Beluga Black, con el nombre del modelo bordado en los asientos e incrustado en los umbrales de las puertas.
El detalle que se recuerda es el selector de marchas. Mecanizado en un único bloque de aluminio, lleva un inserto de ámbar que encierra una miniatura del elefante danzante de Rembrandt Bugatti. Rembrandt era hermano de Ettore Bugatti y escultor; el elefante se convirtió en el emblema del Type 41 Royale. Colocarlo en la palanca del último coche con W16 es un paréntesis que se cierra a propósito.
Los instrumentos conservan un aire analógico, con una esfera central que lleva el monograma EB y la firma de Ettore Bugatti reproducida en su superficie. En un coche que esconde tanta técnica, el habitáculo resulta notablemente discreto al respecto.
Lo que hay que sopesar antes de pujar
Lo que habla a favor del coche se resume pronto. Es el último capítulo de un motor que definió dos décadas de ingeniería hiperdeportiva, tiene un récord de velocidad real y certificado para descapotables, ha recorrido 321 millas en manos de un solo propietario y lleva una nutrida lista de opciones de fábrica que un comprador posterior no podrá reproducir.
Lo que habla en contra se dice con la misma sencillez. Noventa y nueve coches no son pocos a este nivel, existen todos y el Mistral es lo bastante reciente como para que la oferta siga llegando a las subastas durante años. Los coches comprados como inversión de revalorización inmediata en la cresta de la ola de atención tienen un balance desigual, y el argumento del último de un linaje el mercado ya lo ha oído con varios Bugatti.
El resultado del 14 de agosto ofrecerá una referencia útil precisamente porque la estimación no es absurda. Si un Mistral de 321 millas y configuración nutrida se queda cerca de la mitad de una horquilla de 7,5 a 9,5 millones de dólares, nos dirá que el mercado pone precio a la despedida del W16 de forma racional y no emocional.